Aquí la ruleta está en el nivel suave. Los retos son de caricias, besos, masajes y provocación sin prisa. Solo hacen falta las manos, los labios y cosas corrientes de casa. Cuando estéis calientes, podéis subir la intensidad en los ajustes.
Por experiencia propia, los preliminares empiezan mucho antes del dormitorio. Empezad a provocaros ya durante el día: un mensaje o una indirecta, y por la noche las ganas ya han hecho la mitad del trabajo. En casa, cuidad el ambiente: luz suave o velas, música, una venda en los ojos. Con los ojos tapados, hasta una caricia sencilla se siente distinta. Y cambiad los retos sobre la marcha. Sabéis lo que le gusta a la otra persona y podéis añadir detalles que solo conocéis vosotros dos.